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L2Interés y deuda5 min de lecturaEquipo editorial de trad-node

Interés simple y compuesto, explicados con ejemplos

¿Qué cambia si los intereses se calculan solo sobre el capital inicial o también sobre los intereses ya acumulados, y por qué importa tanto en un ahorro como en una deuda?

Casi todas las decisiones con dinero que implican tiempo tienen un tipo de interés detrás: una cuenta de ahorro, una hipoteca, una tarjeta o un préstamo al consumo. Entender cómo se calculan los intereses es la base para leer cualquiera de esas ofertas.

Ideas clave

  • El interés simple se calcula siempre sobre el capital inicial.
  • El compuesto suma los intereses al capital y calcula los siguientes sobre el total.
  • La diferencia crece con el tiempo y con la frecuencia con que se suman los intereses.
  • El mismo mecanismo encarece una deuda que no se paga.

Qué es el interés

El interés es el precio de usar durante un tiempo un dinero que no es tuyo. Quien presta recibe una compensación por renunciar a ese dinero y por el riesgo de no recuperarlo; quien pide prestado paga por disponer de él antes.

Se expresa como un porcentaje anual sobre una cantidad, llamada capital o principal. Un tipo del 4 % anual significa que, por cada 100 euros, se pagan o se reciben 4 euros al año. A partir de ahí, lo que cambia es cómo se calculan los periodos siguientes.

Interés simple

En el interés simple, los intereses se calculan siempre sobre el capital inicial. No importa cuántos años pasen: la base del cálculo no cambia.

Ejemplo hipotético: depositas 1.000 euros a un interés simple del 5 % anual durante tres años. Cada año se generan 50 euros, porque el 5 % de 1.000 es 50. Al final del tercer año, los intereses suman 150 euros y el total es de 1.150 euros.

El interés simple se usa en algunas operaciones a corto plazo y es útil para entender la idea básica, pero en muchos productos de ahorro y en casi todas las deudas se aplica alguna forma de interés compuesto.

Interés compuesto

En el interés compuesto, los intereses de cada periodo se suman al capital, y el periodo siguiente se calcula sobre ese total mayor. Dicho de otro modo, los intereses generan a su vez intereses.

Con los mismos datos hipotéticos, 1.000 euros al 5 % anual durante tres años, el resultado cambia ligeramente:

Año Capital al inicio Intereses del año Capital al final
1 1.000,00 € 50,00 € 1.050,00 €
2 1.050,00 € 52,50 € 1.102,50 €
3 1.102,50 € 55,13 € 1.157,63 €
Ejemplo hipotético de interés compuesto anual al 5 %. Las cifras solo sirven para explicar el cálculo.

La diferencia con el interés simple es de 7,63 euros en tres años. Parece poco, pero crece con el tiempo: cuantos más periodos pasan, mayor es la base sobre la que se calcula el siguiente.

La fórmula general es C × (1 + i)ⁿ, donde C es el capital inicial, i el tipo de interés de cada periodo y n el número de periodos.

La frecuencia también cuenta

Los intereses no siempre se suman una vez al año. Pueden incorporarse al capital cada mes, cada trimestre o incluso cada día. Con el mismo tipo nominal, cuanto más frecuente es esa incorporación, mayor es el resultado final, porque los intereses empiezan antes a generar nuevos intereses.

  • Mensual: los intereses se suman doce veces al año.
  • Trimestral: se suman cuatro veces al año.
  • Anual: se suman una sola vez, al cerrar el año.

Por eso dos ofertas con el mismo TIN pueden tener TAE distintas. La TAE convierte esas diferencias de frecuencia, y algunas comisiones, en una cifra anual comparable.

Cuando la cuenta es una deuda

El interés compuesto funciona igual en sentido contrario. Si una deuda no se paga, los intereses pendientes se suman a lo que se debe y, en el periodo siguiente, se calculan intereses sobre una cantidad mayor.

Esto explica por qué algunas formas de crédito con tipos altos, como ciertas tarjetas con pago aplazado, pueden crecer deprisa si solo se paga una cuota mínima. Una parte importante de cada pago se destina a intereses y el capital baja muy despacio.

Antes de firmar un préstamo conviene mirar no solo la cuota mensual, sino el importe total que se devolverá al final. Esa cifra resume el efecto del tipo, del plazo y de la forma de cálculo.

Conclusión

La diferencia entre interés simple y compuesto está en la base del cálculo: fija en el primero, creciente en el segundo. En plazos cortos apenas se nota; en plazos largos, sí.

Entender este mecanismo ayuda a leer cualquier oferta de ahorro o de préstamo. Los ejemplos de este texto son hipotéticos y no reflejan productos reales ni resultados que se puedan esperar de ninguno.

Contenido educativo, no asesoramiento

Este texto tiene fines exclusivamente educativos y no constituye asesoramiento financiero ni una recomendación sobre ningún producto. Toda inversión conlleva riesgos, incluida la posible pérdida del capital. Elaborado por el equipo editorial de trad-node.